La máquina del tiempo - O cómo proyectar lo invisible

31 August 2011


Utopía no es un lugar en el espacio sino un lugar en el tiempo.
No es la isla ideal que no existe; es más bien la flecha lanzada hacia el límite de lo posible.

Es la “máquina del futuro”, el dispositivo inmaterial que actualiza en el presente las potencialidades de lo real en su incesante devenir. Potencialidades concebidas por la mente humana y por las conquistas de la ciencia.
Presente y futuro pueden conjugarse únicamente en el pensamiento del hombre, en esta otra realidad que es un mundo paralelo al mundo cotidiano y en la cual se entra a través de la capacidad de proyectar lo invisible, lo que aún no es pero que con signos cifrados ya está inscrito en las tablas del tiempo.
 
Lo que mueve esta máquina del futuro son las ideas: el combustible más volátil y de yacimientos inextinguibles; son ellas las que ponen en movimiento de manera incisamente la rueda del tiempo, anulando la lógica sencilla de esa sucesión de pasado-presente-futuro.

Los viajeros, empujados por la misma curiosidad que Ulises, se aventuran en el océano de la utopía para desplazar los términos de la realidad y rediseñar los confines del mundo. En el largo recorrido de la especulación occidental podemos encontrar dos significados para la noción de utopía: Una, que hace referencia a una tierra inalcanzable, un reino perfecto pero irrealizable; un mundo imaginario creado por la fantasía para evadirse de las cosas desagradables de la vida real- por tanto una ilusión compensatoria o un ejercicio estéril. Otra, recuperada por el pensamiento contemporáneo a partir de la tradición más consistente en la que se inspiraba Tomás Moro - el desafortunado gran canciller de Enrique VIII de Inglaterra que acuñara el término de utopía como la propuesta de cambio y de progreso, una prefiguración de lo posible.

Se trata de una tradición que parte de la República de Platón, la cual tuvo mucho éxito entre los pensadores del Renacimiento y fue posteriormente retomada por los fundadores del modernismo, Rousseau y Kant, para finalmente ser recuperada en nuestra época por el filósofo Ernest Bloch incluso en el título de su obra El Espíritu de la Utopía.

Aquí la utopía es crítica del estado de las cosas y fuerza propulsora que mueve la historia.

Frente al inmenso desarrollo de la ciencia y de la tecnología contemporáneas, podemos realmente afirmar que el futuro ya ha comenzado.

La máquina del tiempo corre veloz. A condición de estar persuadidos de cuanto afirma Roussea, cuando dice que todos los enemigos de la utopía, con la excusa de querer atenerse a lo “factible” terminan por defender “lo que se hace”.
 

Archivio